Nunca es lícito «cambiar» el sexo 

Las personas que sufren un problema de identidad de género, también denominado disforia de género, experimentan un profundo sufrimiento existencial. No merecen condena ni reproche, más bien son dignos de nuestra atención y nuestro respeto, pero eso es demasiado poco: también de nuestro amor fraterno y caritativo, de nuestra atención como amigos desinteresados.

La persona que sufre este trastorno vive un conflicto interior entre la autopercepción de su identidad (la llamada identidad de género) y su sexo biológico. Por ejemplo, se siente mujer atrapada (o, como suelen decir, “aprisionada”) en un cuerpo de hombre (un caso por cada 10.000 hombres), o bien se siente hombre atrapado en un cuerpo de mujer (un caso por cada 30.000 mujeres). El trastorno consiste, pues, en un impulso psicológico de pertenecer al sexo opuesto al genético, endocrino, fenotípico y (obviamente) también civil.

Recuerdo tres de los criterios diagnósticos:

1) Una fuerte y persistente identificación con el sexo contrario (no solo el deseo de alguna supuesta ventaja cultural que se deriva de la pertenencia al sexo contrario); si se trata de un adulto con disforia de género, experimenta molestia, incomodidad y sufrimiento cuando los demás le consideran miembro de su sexo biológico o cuando se debe comportar socialmente como tal.

2) Desea librarse de sus características sexuales primarias y secundarias, y por ejemplo solicita la administración de hormonas, o intervenciones quirúrgicas u otros procedimientos para alterar físicamente sus características sexuales con la finalidad de asumir el aspecto de un miembro del sexo contrario.

3) Convencimiento de haber nacido en el sexo equivocado; por eso utiliza expresiones como “atrapado” o “aprisionado”.

Hay que añadir que este trastorno no es concomitante con una condición física intersexual o con una ambigüedad de tipo genital.

El trastorno causa un malestar clínicamente significativo o compromete el ámbito social o laboral u otros ámbitos importantes. El malestar puede llegar hasta la esquizofrenia y a intentos de suicidio, y con frecuencia evoluciona hacia el delirio.

Sobre la aparición de este trastorno en la pubertad y adolescencia, el 16 de agosto de 2018 Lisa Littman, investigadora de la Brown University School of Public Health [Escuela Universitaria Brown de Salud Pública], publicó en Plos One el que ha sido elogiado como “el primer estudio serio sobre la disforia de género de aparición rápida [rapid-onset gender dysphoria, ROGD]”, una disforia de género que aparece repentinamente en chicos y chicas durante la pubertad o a su conclusión, sin previo aviso y, por tanto -va de suyo- más por razones culturales que innatas y biológicas.

No es casualidad que, en su estudio, Lisa Littman haya encontrado que, entre los menores “convertidos en transgénero”, el 62% presentaba también un diagnóstico de trastorno psicológico y el 48% había visto que su disforia de género venía precedida por hechos traumáticos o estresantes como episodios de acoso escolar, violencia sexual y el divorcio de los padres.

…y una respuesta fisiológica

Desde hace algunos años, el protocolo de tratamiento consiste en tratamiento hormonal, cirugía corporal y asunción de los estereotipos de comportamiento del sexo al que se querría pertenecer. Si la persona con trastorno de disforia de género es prepúber, el tratamiento hormonal consiste en la administración de triptorelina, que reduce la secreción hipofisaria de las gonadotropinas y de esta forma bloquea el desarrollo de la pubertad fisiológica, que supone una fuente de gran sufrimiento.

El criterio antropológico y moral

Este tema nos sugiere reflexionar sobre la visión antropológica de la sexualidad, y por consiguiente del ser hombre y ser mujer: yo soy mi cuerpo; no es verdad decir “yo tengo cuerpo”.

El cuerpo me constituye, es decir, contribuye a mi identificación de forma constitutiva e irrenunciable, y no es algo provisional, accidental o modificable a capricho, ni es un aspecto formal y exterior. La medicina está llamada a respetar la corporalidad, y no a arrogarse el derecho a manipular el cuerpo. La primera terapia es el respeto del cuerpo y de su integridad, porque -repito- mi cuerpo soy yo.

A la luz de estos principios de racionalidad práctica, el “cambio” de sexo jamás es lícito. Pero, además, para quien es creyente recuerdo lo que enseña el Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes (n. 14): la persona humana es “corpore et anima unus[unidad de cuerpo y alma]”, esto es, un todo inescindible de cuerpo y alma. Por tanto estoy convencido de que aceptar la práctica de la destrucción de órganos sanos y de la construcción de un “disfraz” de órganos del sexo contrario, contradice cuanto la Iglesia enseña y cree sobre la unidad de la persona humana.

Aceptar realización de la “reasignación” del sexo significa admitir que la persona humana no es una unidad, sino que es solo alma, o mejor, un simple percepción de sí misma, un haz de emociones o percepciones, y que el cuerpo no es portador de sentido alguno.

Creo que la solución humanamente adecuada a este tema puede encontrarse en el amor y en la obediencia. En la obediencia a Dios Creador y al dato-criatura que es toda mi persona, alma y cuerpo. Obediencia deriva de ob-audire, es decir, escuchar: implica saber escuchar todo lo que nos manifiesta nuestra dimensión corporal. En el amor que comienza con la aceptación y termina con la gratitud al mismo Creador.

Origen: La claridad de un teólogo: si el hombre «es» cuerpo y alma, nunca es lícito «cambiar» el sexo – ReL

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Un periodista gay señala la vida y el ambiente homosexuales como grandes causas de infelicidad 

“A lo largo de los años he ido comprobando la divergencia entre mis amigos heterosexuales y mis amigos gays. Mientras la mitad de mi círculo social ha desaparecido entre relaciones de pareja, hijos y casas familiares, la otra se debate entre el aislamiento y la ansiedad, las drogas duras y las prácticas sexuales de riesgo”. Es el hecho que constata en su propia vida Michael Hobbes, 34 años, homosexual, quien hace un repaso a la situación de sus amigos gays.

Nos habla de Malcolm, quien solo sale de casa para trabajar porque “su ansiedad es grave”.

Nos habla  de Christian (“el segundo chico al que besé”), quien dos semanas después de romper con su novio compró una bombona de helio, inhaló su contenido y le mandó a su ex un mensaje de que viniese a verle para asegurarse de que fuera él quien encontrase el cadáver.

Nos habla de Jared, cuya deformidad física y depresión han “hundido su vida social” hasta dejarla reducida a tres elementos: “Yo, el gimnasio y los ligues de internet”.

Nos habla de Jeremy, un joven fuerte y atlético cuya adicción a la cocaína desconocía hasta que acudió a verle al hospital, donde le habían ingresado tras una sobredosis. Jeremy explica que con las drogas combatía “el aburrimiento y la soledad”. Llegaba a casa los viernes agotado de trabajar: “Y ahora, ¿qué? Llamar a alguien para pillar algo de anfetas y mirar en internet si había alguna fiesta. O eso, o ver una película yo solo”. Se pasaba el fin de semana en esas “fiestas sexuales” y se sentía “como una mierda” hasta el miércoles: “Hace dos años me enganché a la cocaína para poder trabajar al día siguiente”.

Jamás han sido acosados 
Jeremy tiene 34 años, como Michael. Ninguno de los dos ha sufrido en su vida acoso alguno por ser gays, ni en su familia ni en su ambiente. Todo lo contrario.

La madre de Jeremy es lesbiana: “Salió del armario cuando yo tenía doce años y dos frases después me dijo que sabía que yo era gay. Yo en ese momento no lo sabía”.

En cuanto a Michael, confiesa no haber padecido jamás discriminación y haberse criado en un entorno cosmopolita y tolerante y con unos padres tipo PFLAG  (acrónimo de la organizacion pro gay Parents, Families and Friends of Lesbians and Gays [Padre, Familias y Amigos de Lesbianas y Gays]) y en un entorno cosmopolita y tolerante: “Pero yo también he entrado y salido de la terapia más veces de las que me he descargado y desinstalado Grindr” [extendida aplicación informática de contactos gay].

He aquí el panorama con el que arranca el reportaje de Michael Hobbes en The Huffington Post publicado bajo el título: “Together alone. The Epidemic of Gay Loneliness [Juntos y solos. La epidemia de soledad gay]”. Un trabajo bien documentado, sobre la base de 15 testimonios de personas gays y de otros tantos estudios estadísticos y sociológicos.

Origen: Un periodista gay señala la vida y el ambiente homosexuales como grandes causas de infelicidad – ReL

10 «confusiones», bien detalladas, que provocan las leyes LGTB: científicas, médicas y jurídicas… – ReL

Origen: 10 «confusiones», bien detalladas, que provocan las leyes LGTB: científicas, médicas y jurídicas… – ReL

La Comunidad Valenciana, dirigida por dos partidos de izquierdas como PSOE y Compromís, ha aprobado en apenas dos años sendas leyes LGTBI que imponen la ideología de género y sancionan la discrepancia ante esta ideología desde cualquier punto de vista ya sea científico, jurídico o religioso. Esta es una tendencia que se ha dado en otras regiones españolas, pero también en otras partes el mundo.

Ante esta situación, el doctor en Derecho y profesor de la Universidad Católica de Valencia, Alejandro J. López Oliva ha analizado estas leyes de manera pormenorizada, aunque en buena parte es extensible al resto de normativas LGTB que se han ido aprobando, y ha preparado este decálogo sobre las graves confusiones que en distintos ámbitos provocan en los ciudadanos. Lo publica el Observatorio de Bioética de Valencia:

Decálogo de confusiones de las leyes valencianas sobre ideología de género

1. Confusión de la naturaleza sexuada del ser humano (varón o mujer) con las diferentes orientaciones sexuales y sus diversas expresiones e identidades (homosexual, bisexual, intersexual, asexual, transexual, pansexual, demisexual, antrosexual, heterosexual, polisexual, hiposexual, etc.), como si también fueran sexos de la especie humana y existiera una diversidad sexual.

El ser humano tiene una naturaleza sexual binaria, biológica y objetiva que determina el desarrollo de un individuo desde la misma unión de los gametos. En la especie humana no hay diversidad sexual, ni sexo hermafrodita como en algunos animales invertebrados, ni sexo neutro como en el género gramatical del lenguaje. Los pares de cromosomas XY y XX son responsables de la diferenciación sexual binaria masculina y femenina, aunque otros cromosomas como los del par 1, 9 y 19 también contienen genes que codifican características masculinizantes o feminizantes. Un reciente trabajo ha identificado cerca de 6500 genes que codifican proteínas que reaccionan de forma diferente en los sexos masculino y femenino (Gershoni, M., & Pietrokovski, S. The landscape of sex-differential transcriptome and its consequent selection in human adults. BMC biology. 2017;15(1):7). Todo ser humano nace con sexo biológico habiendo una predisposición innata hacia uno u otro comportamiento sexual independientemente del entorno y de la educación recibida (Connellan, J., Baron-Cohen, S.,  Wheelwright, S., Batkia, A.,  & Ahluwalia, J. (2000). Sex differences in human neonatal social perception. Infant Behavior and Development, 23 (1), 113-8). No tenemos sexo, sino que somos sexuados. La gran mayoría de aspectos anatómicos y fisiológicos que caracterizan la corporalidad humana está impregnada de la realidad sexual masculina o femenina (densidad ósea; grosor y textura de la piel; función hormonal; estructura, conectividad y funcionamiento cerebral; etc).

Ni la sexualidad, ni el sexo, ni el género son hechos meramente culturales, más bien, las disposiciones biológicas configuran fuertemente “todos los niveles” de lo humanopredisponiéndolo a un desarrollo masculino o femenino.

Existen los llamados Desórdenes del Desarrollo Sexual (conocidos como DSD, siglas en inglés de “disorders of sex development”), consistentes en la manifestación de anomalías en la constitución genotípica y fenotípica del individuo, que ocasionan que ciertos individuos presenten o bien genitales ambiguos, o bien rasgos virilizantes en mujeres o feminizantes en varones, cuyo origen suelen ser defectos en determinados genes que pueden perturbar, tanto la conformación anatómica de los genitales y las características sexuales externas, como la función endocrina y la fertilidad. (Ainsworth, C. (2015). Sex redefined. Nature, 518 (7538), 28891). Entre los más comunes, pueden citarse los síndromes de Klinefelter y Turner y sus variantes, las disgenesias gonadales, hipospadias, quimera ovotesticular (hermafroditismo verdadero), hiperplasia suprarrenal congénita (pseudohermafroditismo femenino) y el síndrome de insensibilidad androgénica completa o parcial (síndrome de Morris, feminización testicular o pseudohermafroditismo masculino). No se trata de cuerpos no binarios ni de diferencias o variaciones en el desarrollo sexual. Son anomalías o desórdenes de la manifestación fisiológica que, en estado de homeostasis, muestran los individuos de la especie humana, en forma de varones o mujeres. La frecuencia real de los estados de indefinición sexual o intersexualidad (varones con estructuras sexuales femeninas y viceversa) es extremadamente baja, del orden de 4,5 por 100.000 individuos, consideradas como enfermedades raras, tal como afirman algunos autores (Sax L. How common is intersex? A response to Anne Fausto-Sterling. The Journal of Sex Research. 2002; 39(3):174). Se trata de infrecuentes excepciones a la norma marcada por la naturaleza.

En consecuencia, las personas que tienen la sensación de pertenecer al sexo opuesto o en algún punto intermedio no son un tercer grupo sexual, siguen siendo hombres o mujeres biológicos. No en vano, el hecho de modificar el nombre y/o el sexo existente en el Registro civil, o el hecho de modificar la apariencia física externa o los caracteres sexuales secundarios por medio de una intervención quirúrgica (denominada cambio de sexo) o por medio de un tratamiento hormonal (bloqueo o tratamiento cruzado), no cambian el sexo biológico de la persona.

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Crean talleres de ‘desprincesamiento’ financiados con presupuesto público en Navarra – Libre Mercado

Pamplona cuenta con una Escuela Municipal de Empoderamiento donde imparten cursos contra el amor romántico.

“En el siglo veintiuno, las mujeres ya no pasan su vida en una torre, esperando que un príncipe las rescate”. Así empieza el resumen del taller de desprincesamientoque el ayuntamiento de Pamplona ofrecerá en su Escuela Municipal de Empoderamiento.

Irantzu Varela será la encargada de impartir clases a las alumnas el próximo 15 de junio. La comunicadora que se define como feminista radical, es conocida por su guerra contra el hombre heterosexual al que tilda como género opresor y responsable del patriarcado que hostiga al sexo femenino.

En la propia página web se puede leer cómo durante las clases para que una alumna se desprincese, deberá ser consciente de la perversión oculta tras la historia de la Bella Durmiente, o Blancanieves donde, según el curso se refleja: “La imposición de un canon de belleza imposible, la construcción de una idea de amor romántico reproduce las desigualdades, la visión de las mujeres solteras como un estado carente, la subordinación de sus deseos a los de otras personas, la falta de reconocimiento de su trabajo en el hogar y en el mercado”.

El consistorio navarro insiste, ya que este no sería el primer curso, en su guerra contra “el amor romántico”. El taller incide en la idea que las relaciones de pareja “es una excusa para la desigualdad y que genera relaciones que restan autonomía personal y libertad a las mujeres”.

Además, al tratarse de un cursillo práctico, para obtener el título de desprincesa, la metodología incluye “herramientas para que cada una tenga la libertad de ser la mujer que quiere ser”. Sin embargo, y a pesar de que en España, una mujer tiene las mismas oportunidades que el hombre e incluso goza ante la ley de privilegios basados en su sexo, Varela mandará deberes para que “reconstruyan sus roles como mujeres ya que son complementos pasivos en la sociedad por los estereotipos de género”.

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«The Times» desafía el discurso LGTBI y desvela el riesgo de los tratamientos transgénero en menores – ReL

En la clínica británica más importante que trata la disforia de género “se está llevando a cabo un experimento de masa sobre menores“. Es la denuncia realizada a toda página este lunes por el diario británico The Times, tras una investigación que resume Caterina Giojelli para Tempi:

“Hay en marcha un experimento en masa sobre niños, los más vulnerables“. Es la denuncia del Times, que el lunes dedicó un gran artículo de investigación, publicado en primera página, al abuso de las terapias hormonales para el bloqueo de la pubertad por parte del GIDS [Gender Identity Development Service, Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género], perteneciente a la Fundación Tavistock & Portman, la controvertida clínica del NHS inglés [National Health Service, Servicio Nacional de Salud], que se ocupa de “tratar” a los menores que sufren de disforia de género, y de la que se han despedido voluntariamente 18 médicos en tres años.

 

Origen: «The Times» desafía el discurso LGTBI y desvela el riesgo de los tratamientos transgénero en menores – ReL

La eurodiputada Teresa Giménez desmonta el feminismo con una charla sobre la “violencia contra el hombre”

La Bajo el título Comprendiendo la violencia contra el hombre, la también antropóloga llamó a científicos y expertos que ofrecieron datos desmontando las teorías feministas y su ideología de género con conclusiones demoledoras: las mujeres eran igual de agresivas en el ámbito doméstico que los hombres,llegando a rozar el mismo porcentaje que los varones. Esta investigación, empíricamente demostrada, ha generado polémica y no menos críticas por parte de las feministas.

Giménez cuenta a Libre Mercado los motivos que la han llevado a celebrar estas ponencias en la Unión Europea y el valor que tienen para la Eurocámara: “En Bruselas estamos continuamente aprobando leyes sobre ciencia, medicina, medio ambiente… Temas tan específicos que, como políticos, podemos no dominar. Por eso, aquí es normal llamar a científicos duchos en la materia para que aporten su visión. ¿Por qué no hacerlo entonces con la violencia en las familias? Continuamente se trata el machismo y votamos leyes que afectan a los ciudadanos. Como mínimo, tenemos que estar informados”, relata la eurodiputada de ALDE a este diario en una videoconferencia desde Bélgica.

En este sentido, la representante española pone de manifiesto “el olvido de la violencia hacia los hombres, adolescentes y niños”. En España, no existen datos oficiales de víctimas masculinas desde 2004, pero tampoco en Bruselas. “A los eurodiputados se les atraganta que exploremos sobre la agresividad de la mujerhacia el varón”, desvela Giménez.

Lo cierto es que los invitados Joaquim Doares, profesor emérito de la universidad Mid Sweden, que ya había participado en un proyecto sobre violencia familiar en Europa financiado por la Comisión Europea, y la neurobióloga española Marta Iglesias dejaron el discurso feminista a la altura del betún.

Violencia entre lesbianas

En el caso de Doares, el catedrático expuso un macroestudio a nivel mundial –Walters, (2011) National Intimate Parnet and Sexual Violence Survey 2010. Finding on Victimitation by Sexual Orientation– que refleja cómo la agresividad de las mujeres hacia los hombres es la misma en los casos de parejas heterosexuales. En esta línea, las relaciones entre lesbianas serían aún más violentas. Una de cada tres mujeres homosexuales (29,4%) habría experimentado algún tipo de violencia física por parte de otra fémina, frente a 1 de cada 4 mujeres heterosexuales (23,7%).

En cuanto a la tipología de las agresiones femeninas analizadas, se dan ataques con cuchillos, patadas, tirones de pelo, acoso, abuso y agresión sexual, estrangulamientos y también uso de pistolas. Las lesbianas serían víctimas de la violencia de sus novias o esposas en un 43,8%. En cuanto a las hembras heterosexuales que sufren violencia en sus relaciones, el porcentaje es menor, un 35%, según apunta el estudio.

Doares aclara que no hay el mínimo interés en dar a conocer un análisis de esta envergadura (se obtuvo mediante una muestra de 500.000 personas de todas las razas y países). El científico incide en la especial atención que debemos prestar a la biología y a la evolución como especie para entender asuntos como el de la violencia.

Y, precisamente, de nuestra historia como homo sapiens, Marta Iglesias desbanca a cualquiera. La joven analista fue la primera autora española en publicar un artículo en la revista Quillette, un título que llamó la atención de la comunidad: Por qué las feministas deben entender la evolución.

Iglesias da una visión ancestral de los orígenes de la violencia y múltiples formas de manifestarse en los géneros femenino y masculino. La científica ahonda en el condicionamiento de nuestra herencia genética en ambos sexos, dando buena cuenta de que las mujeres también son violentas y agreden. Una cuestión que han obviado en absoluto los movimientos feministas que santifican el género femenino dotándolo de un carácter pacífico. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, estas conclusiones no han sido muy bien acogidas en la Eurocámara o, mejor dicho, no han sido recibidas por nadie.

Origen: La eurodiputada Teresa Giménez desmonta el feminismo con una charla sobre la “violencia contra el hombre”- Libre Mercado

Hombre convertido en mujer ahora quiere ser caballo

Ahora quiere ser caballo un hombre convertido en mujer, “Tengo un caballo dentro de mí,” dice el francés. Un documental de 63 minutos rodado en Francia

 

El personaje central de la producción Horse-Being – Ser-caballo – es Karen, de 50 años. Nacido hombre, tenía una vida normal, era profesor, casado y tenía una hija. Cuando decide “asumir” su orientación sexual, había pagado un tratamiento y modificó su cuerpo, pasando a ser mujer.

Ahora, su objetivo es otro. Karen quiere vivir como un animal, más concretamente como un caballo. Él cuenta que esta idea le obsesiona desde que tenía siete años de edad.

Durante una broma en la escuela, el profesor pidió a que los estudiantes jugaran imitando un ‘caballito’. Esta idea de ser un caballo se ha convertido en una fijación para Karen. “Tengo un caballo dentro de mí”, lo resume en algún momento.

El documental muestra que el ex profesor francés participa en el Campeonato que llamaron pony-play. Ella y los otros pretenden ser, de hecho, un animal, están a cuatro patas con una silla en la espalda, trotan y tiran algún tipo de buggy.

El material explora la pregunta que sería un “paso adelante” en el tema de transexuales. En otras palabras, Karen ha decidido no ser más que un hombre y una mujer. Insatisfecho, se prepara para ser un animal. Todo en nombre de la “construcción” de la identidad, es decir, el exterior refleja cómo se “siente” profundamente.

Es verdad que sin los parámetros bíblicos la identidad de género” puede llegar a desvirtuarse hacia cualquier cosa. Ya hay otros u otras que se sienten tigres, han deformado con múltiples cirugías sus cuerpos para parecerse a ellos.

Origen: Hombre convertido en mujer ahora quiere ser caballo

La evidencia del disparate del cambio de género

La Justicia de Holanda rechaza la petición del jubilado que quiso ser 20 años más joven en su DNI

¿Por qué no puedo tener los años que creo que me corresponden?!”.

Hasta cierto punto y en un país donde la libertad sobre el cuerpo de uno mismo está por encima de todo, los jueces le dieron la razón. Sin embargo, le recuerdan que la ley y la jurisprudencia en 2018 aún no permiten cambios en la edad. “Todo tipo de derechos y deberes, como el voto y la educación obligatoria, están vinculados a la edad, mientras que ese no es el caso con el nombre y el cambio de sexo”, dijo la Corte.

Estos límites de edad perderían su importancia si la Justicia accede a la petición de Ratelband, explicaron los jueces en la sentencia. “Además, no ha concretado lo suficiente en su argumento el porqué sufre discriminación por su edad. Hay otras formas de luchar contra ello, que ajustando la fecha de nacimiento. Esto tendría consecuencias en el sistema que no nos gustarían”, señala el veredicto.

No obstante, el tribunal consideró que “está en su derecho de sentirse todo lo joven que quiera y actuar en consecuencia” pero no ve necesario un cambio efectivo en su fecha de nacimiento porque “desaparecerían veinte años de datos en el registro de la sociedad civil y eso tendría todo tipo de consecuencias legales y sociales. La importancia de que los registros contengan información objetiva correcta debe ser primordial”.

Origen: ELMUNDO

Una pareja crea un nieto usando el esperma de su hijo muerto | Salud

 

Una pareja crea un nieto usando el esperma de su hijo muerto

DIARIO EL MUNDO

ALBERTO MUÑOZ

Su hijo, de 26 años, llevaba dos días desaparecido cuando le encontraron muerto tras haber sufrido un accidente de moto. Los padres, una pareja británica “extremadamente rica” ya entrada en los 50 años que le tenía a él como único descendiente, se movieron rápidos a la hora de conseguir dejar un legado que el destino había querido arrebatarles. Poco después de encontrar el cadáver, porque el esperma puede sobrevivir en el cuerpo humano hasta 72 horas después de la muerte, contrataron a un urólogo que, contraviniendo las leyes de Reino Unido, extrajo, congeló y almacenó el semen durante casi 365 días.

“El que lo hizo rompió la ley, igual que quien lo almacenase y lo exportase hasta su destino final”, explica el profesor Alan Pacey, ex director de la Sociedad Británica de Fertilidad. “Si el hijo no estaba siendo tratado en una clínica para tal propósito y no había firmado los consecuentes formularios de consentimiento para la extracción post mortem, todos ellos habrían cometido un acto criminal”.

La familia no quiso arriesgarse a someter la posibilidad de tener un nieto a la decisión que tomase la Autoridad de Fertilidad y Embriología Humana, la HFEA, que no ha sido capaz de confirmar si ha revisado el caso o no, y, tras un año de trámites, decidieron que era el momento de cruzar el charco rumbo a Estados Unidos. Para ello contrataron a un mensajero especializado en traslados médicos con base en Reino Unido que terminaría llevando la muestra hasta la clínica de fecundación in vitro La Jolla, en San Diego, Estados Unidos.

El centro es una referencia a nivel mundial en técnicas de reproducción asistida, así como reconocida por contar con uno de los médicos de mayor renombre y con menos escrúpulos éticos a la hora de aceptar los encargos que se le hacen: el doctor David Smotrich. El obstetra y ginecólogo presume de haber ayudado a multitud de personalidades británicas del mundo de la política, la aristocracia e incluso algunos miembros de bajo perfil de la Familia Real a saltarse las leyes de fertilidad de Reino Unido. Entre ellas, la que prohíbe que los padres elijan el sexo de su bebé.

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